LIGHTINGPLAT tuvo el honor de participar como partner aliado en la primera edición del Mind-Body-Space Global Symposium 2025, un simposio internacional celebrado en Barcelona del 30 de junio al 4 de julio de 2025. Este innovador encuentro, que reunió a unos 110 diseñadores e investigadores de más de 36 países, nació con el propósito de transformar el entorno construido para mejorar el bienestar colectivo.
Nos enorgullece destacar que uno de los miembros de LIGHTINGPLAT, Qualia Estudio, ha sido impulsor y coorganizador clave de este simposio, demostrando el liderazgo y compromiso de nuestra comunidad con la creación de espacios más humanos y saludables.
Organizado por la ONG Office for the New Earth (ONE), el evento se llevó a cabo en el recinto modernista de Sant Pau, un icono arquitectónico de la ciudad que aportó un marco inspirador y simbólico a las jornadas. Cada mañana, en los pabellones art-nouveau de Sant Pau, escuchamos ponencias de expertos internacionales en neurociencia, arquitectura y diseño, seguidas de tardes de experiencias especiales y excursiones por Barcelona. Como aliados del simposio, estuvimos presentes en todas las sesiones, aprendiendo de los ponentes y contribuyendo al diálogo sobre cómo la arquitectura y, en particular, la iluminación, pueden impulsar entornos más saludables y humanos.
Explorando la conexión mente-cuerpo-espacio
El Mind-Body-Space Symposium se centró en explorar la relación profunda entre nuestros entornos construidos y nuestro bienestar físico y mental. Fue un punto de encuentro interdisciplinar donde convergieron la neurociencia, la psicología ambiental, la arquitectura y el diseño para replantear cómo concebimos los espacios que habitamos. Durante cinco días, visionarios de diversos campos compartieron investigaciones y experiencias sobre neuroarquitectura (la aplicación de la neurociencia al diseño de edificios) y diseño sensorial, mostrando evidencias de cómo el entorno afecta nuestro cerebro, emociones y conducta. Las temáticas abordadas fueron amplias e integradoras, incluyendo por ejemplo:
Neurofisiología y neuroestética aplicadas a la arquitectura (cómo nuestra biología y percepción responden a los espacios).
Psicología ambiental y diseño evidence-based (basado en evidencia), explorando cómo el entorno influye en nuestro comportamiento y salud.
Biofilia y diseño regenerativo, destacando la importancia de integrar la naturaleza en los espacios construidos para promover bienestar.
Diseño holístico y salutogénico, con enfoque en crear entornos terapéuticos que favorezcan la salud desde todos los ángulos.
Estas y otras ideas (como arquitectura terapéutica, diseño responsivo o el uso de bio-materiales) formaron un panorama rico en contenido. El programa combinó ponencias inspiradoras por las mañanas con excursiones inmersivas por las tardes, lo que permitió traducir la teoría a experiencias prácticas en la ciudad. Por ejemplo, una de las excursiones llevó a los participantes a la Sagrada Familia, cuyo juego magistral de luz natural y grandiosidad arquitectónica llenó de asombro a los asistentes, demostrando de primera mano el poder que tiene la arquitectura (y la iluminación natural) para evocar emociones profundas.
Neuroarquitectura y diseño para el bienestar
Un mensaje resonó con fuerza a lo largo del simposio: los espacios nunca son neutros; influyen constantemente en nosotros. Cada elemento del diseño – la forma de un espacio, los materiales, los colores, la luz o el sonido ambiente – configura cómo nos sentimos, cómo nos comportamos y cómo interactuamos. Esta idea, respaldada por numerosos estudios presentados, es el núcleo de la neuroarquitectura: comprender científicamente cómo el entorno construido impacta el cerebro y el cuerpo para diseñar espacios que fomenten la salud, la felicidad y la productividad de las personas.
Los ponentes compartieron hallazgos fascinantes. Se discutió, por ejemplo, cómo ciertos patrones arquitectónicos (desde la complejidad de una fachada hasta la altura del techo) pueden cambiar nuestros niveles de estrés o asombro al entrar en una habitación. También se destacó que al conectar disciplinas – desde la neurociencia cognitiva hasta el urbanismo y la biología – surgen enfoques transdisciplinarios capaces de mejorar radicalmente nuestra calidad de vida en ciudades y edificios. Como apuntaba una de las participantes, este simposio creó “una comunidad global donde convergen la neurociencia, el diseño sensorial, la biofilia y enfoques regenerativos para repensar cómo diseñamos espacios que apoyen el bienestar”.
Otro aspecto relevante fue el factor humano en el proceso de diseño. Hubo momentos de reflexión sobre cómo el estado interior del propio diseñador influye en el resultado final. En una sesión vivencial, se invitó a los participantes a cultivar la presencia y la claridad emocional antes de crear: cuando uno diseña desde un lugar de equilibrio y consciencia, los espacios resultantes llevan intrínseco ese carácter nutritivo y armonizador. Esta filosofía refuerza la idea de que la arquitectura sanadora comienza por quien la concibe: la calidad de la presencia del diseñador se refleja en la calidad del espacio construido.
La iluminación como pieza clave de entornos saludables
Si hubo un tema que atrajo particularmente nuestra atención como especialistas en luz, fue cómo la iluminación se integra en la neuroarquitectura para mejorar el bienestar. A lo largo del evento se reiteró que la luz es un factor ambiental fundamental, no solo para la percepción estética de un lugar, sino para nuestra fisiología y estado de ánimo. De hecho, la luz actúa como un puente entre el mundo exterior y nuestro cerebro, sincronizando nuestros ritmos circadianos (nuestro “reloj biológico”) con el ciclo natural día-noche. Una iluminación adecuada – aprovechando abundante luz natural durante el día y controlando la luz artificial por la noche – ayuda a mantenernos en equilibrio, favoreciendo patrones de sueño saludables y un mejor estado de ánimo.
En el simposio se presentaron evidencias de que un diseño lumínico consciente puede ser terapéutico. Por ejemplo, se mencionó cómo las soluciones de iluminación dinámicas (que ajustan brillo y temperatura de color a lo largo del día) pueden apoyar los ciclos biológicos naturales. Asimismo, expertos en diseño sensorial resaltaron que los entornos multisensoriales, biofílicos, adaptables y con capas variadas de estímulos – incluyendo la luz, el sonido y la naturaleza – aportan beneficios medibles al bienestar y ayudan a regular el estrés de las personas en los espacios. En otras palabras, al diseñar teniendo en cuenta cómo la iluminación interacciona con otros factores ambientales, es posible transformar espacios que podrían ser fríos o intimidantes en lugares acogedores que fomentan la calma, la confianza y la conexión.
Por ejemplo, imaginemos entornos institucionales tradicionalmente sobrios (un hospital, una sala de espera o incluso un tribunal): aplicando principios neuroarquitectónicos – iluminación natural optimizada, paletas biofílicas, sonido ambiental suave, vistas al exterior – pueden convertirse en espacios que reducen la ansiedad y mejoran el estado de ánimo de sus ocupantes. Esta visión quedó patente en Barcelona, donde diseñadores de iluminación, arquitectos y científicos demostraron juntos cómo la luz y los demás estímulos sensoriales deben orquestarse al servicio del bienestar humano.
Conclusiones: innovación, conexión y futuro
Al concluir el Mind-Body-Space Symposium 2025, la sensación general fue de agradecimiento e inspiración. El evento superó todas las expectativas, tanto por la calidad de las ponencias como por la energía colaborativa entre los asistentes. Durante esos cinco días se forjó una comunidad global comprometida a liderar un cambio de paradigma en la arquitectura hacia el bienestar. En palabras de la organización, “sobre el telón de fondo de la arquitectura encantadora de Barcelona, surgieron nuevas conexiones esperanzadoras, y no podemos esperar a ver las nuevas iniciativas y sinergias que de aquí se deriven”. LIGHTINGPLAT se enorgullece de haber sido parte de este movimiento.
Como partner aliado, vivir el simposio desde dentro nos permitió empaparnos de las ideas más vanguardistas en neuroarquitectura, diseño biofílico e iluminación centrada en el ser humano. Regresamos de Barcelona con nuevos conocimientos, amplias miras y numerosas ideas para aplicar en nuestros proyectos. Sobre todo, reafirmamos nuestra convicción de que una iluminación bien diseñada puede cambiar vidas, al igual que un espacio bien concebido puede sanar y motivar a sus usuarios.
En LIGHTINGPLAT, incorporaremos estas lecciones aprendidas para seguir creando entornos donde la tecnología de la luz esté al servicio de la salud y la felicidad de las personas. Nos alegra haber contribuido a esta conversación global sobre mente, cuerpo y espacio, y esperamos con entusiasmo los próximos encuentros y colaboraciones que continúen impulsando la arquitectura del bienestar. ¡Porque el futuro del diseño se ve más brillante – y humano – que nunca!

