Alberto Barberá Duelo es Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y cuenta con una trayectoria profesional estrechamente vinculada a la luz desde una perspectiva poco convencional. Durante quince años trabajó en el ámbito del espectáculo, especializándose en iluminación escénica e integración audiovisual. En 2017 se retiró de los escenarios tras recibir el Premio de la Crítica de Teatro de Barcelona por la creación audiovisual de Birdie, de la Agrupación Señor Serrano.
Ese mismo año se incorporó a Anoche Iluminación Arquitectónica como responsable de proyectos, donde ha impulsado la implementación de la metodología BIM y ha participado en proyectos de gran escala como la reforma del Camp Nou, la Torre Mohammed VI de Rabat o el CaixaResearch Institute. Desde sus inicios forma parte del Grupo de Trabajo Urban-Centric Lighting, colaborando en proyectos experimentales de iluminación de espacio público.
¿Qué significa para ti formar parte del jurado de los LUCI Cities & Lighting Awards 2026 y hacerlo en nombre de CICAT y LIGHTINGPLAT?
Es una oportunidad de intercambio de perspectivas y de ideas en torno de la iluminación urbana muy potente, ya que las sesiones de deliberación incluyen profesionales de amplia trayectoria de 6 países diferentes. LUCI ha sabido congregar alrededor de su proyecto una cantidad de conocimiento y experiencia alrededor de la iluminación urbana muy importante. Personalmente, es un tema que me apasiona, y en cuya evolución me he involucrado desde que en 2013 inicié el colectivo de experimentación Lupercales, junto con Irene Bas y Paolo Portaluri, al que después se incorporó Álvaro Valdecantos, y después, cuando me incorporé al Grupo de Trabajo Urban-Centric Lighting para desarrollar soluciones innovadoras en iluminación urbana, ya trabajando en Anoche Lighting Design con Jordi Ballesta. La alianza entre LUCI y CICAT es algo que estoy orgulloso de haber promovido, me parece que es hay una afinidad natural entre ambas instituciones, que comparten objetivos globales de mejora de la iluminación en las ciudades.
Estos premios buscan dar visibilidad a proyectos que transforman las ciudades. ¿Qué es lo primero en lo que te fijas cuando valoras una candidatura?
Los proyectos presentados tienen una alta calidad, tanto técnica como estética. Esto es interesante porque nos ha permitido centrarnos en aspectos muy concretos acerca de los propios procesos de proyecto, la forma en que se aplican conceptos como participación, sostenibilidad, protección del cielo nocturno, etcétera.
La calidad de la iluminación urbana va más allá de la correcta aplicación de la técnica, pero la técnica es fundamental, porque se pone al servicio de unos criterios que enmarcan el proyecto. Normalmente me centro en evaluar la proporcionalidad entre el dispositivo técnico (potencia, distribución, sistema de control) y los criterios o valores que entiendo que el proyecto defiende, o debería defender, tras un análisis de la situación y el programa de usos del espacio. Después hay otros aspectos más difíciles de cuantificar que se refieren a la composición, al peso visual de la intervención de iluminación en el paisaje urbano, y a la adecuación al contexto.

Urban-Centric Lighting. Proyecto de iluminación centrada en la salud: Parc del Molinet, Santa Coloma de Gramenet.
Desde tu experiencia, ¿qué diferencia a un proyecto que es simplemente novedoso de otro que realmente mejora la vida de la gente?
La coherencia y la calidad del proceso. Es algo que se respira. “Participación”, por ejemplo, se ha convertido en una palabra mágica, y se usa de una forma tan poco cuidadosa como la palabra “sostenibilidad”, y a menudo sin demasiado criterio ni verdadero compromiso. Para poder incidir positivamente en la vida de las personas debemos tenerlas en cuenta, atender a sus expectativas y necesidades. Y esto se transmite mejor al escucharlas hablar directamente con su voz. Esta es la fuente del conocimiento sobre el territorio urbano. Todo este paisaje construido no tiene ningún sentido sin las personas que lo habitan a diario.


Lupercales: Ci vediamo in piazza. Workshop con instalación interactiva para proyecto participativo de iluminación de la Plaza de San Giorgio en Melpignano (Salento, junio 2014)
La sostenibilidad es un eje central en estos premios. ¿Cómo ves la manera en que las ciudades están incorporando criterios medioambientales en la iluminación urbana?
Se trata de un movimiento necesario, urgente, que debe practicarse con auténtica convicción, y no de forma parcial, sólo con fines de legitimación o para darnos un lavado de imagen. La sostenibilidad debe ir mucho más allá de la fabricación de productos más o menos eficientes energéticamente. Debe estar presente en los proyectos, desde el momento en que fijamos los criterios y los objetivos, y no quedarse sólo en los materiales empleados o el consumo eléctrico mejorado. Una ciudad que pretenda tener un menor impacto medioambiental tendrá que ser más oscura y durante mucho más tiempo. Esto significa revisar los criterios y principios que usamos para decidir qué, cuánto y cuándo se debe iluminar.
Además de la tecnología, se valora mucho la colaboración. ¿Qué peso crees que tiene trabajar junto con la administración, la ciudadanía y el sector privado en este tipo de proyectos?
Bueno, es imprescindible trabajar de esta manera, y las cosas funcionan mejor cuanto más coordinados están los esfuerzos y más repartidos entre todos estos participantes. Las administraciones locales deben poder tener buenas leyes en las que apoyarse, y medios técnicos y humanos para asegurar la calidad de los proyectos. Si queremos revisar los criterios del alumbrado exterior necesitamos compartir este debate y esta revisión con los técnicos municipales, con la industria y con la ciudadanía, cada uno en su lugar, pero en plano de igualdad, sin dar nada por sentado. Estos procesos requieren tiempo, recursos y voluntad política. Pueden encontrarse casos de éxito entre los departamentos de urbanismo de algunas ciudades (incluyendo Barcelona) y algunas empresas, grupos de investigación y proyectos cooperativos como el Col·lectiu Punt6, o estudios como Leni Schwendinger Light Projects, que están habituados a trabajar de esta manera, diseñando con la participación activa de la comunidad.

Leni Schwendinger durante el evento Nightseeing en Barcelona, con motivo del Smart Cities World Expo Conference (Barcelona, 2023)
Uno de los retos es que más ciudades españolas se animen a participar. ¿Qué les dirías para motivarlas a presentar sus iniciativas?
En España se están haciendo muy buenos proyectos, y creo que es hora de compartir algunos de los avances que estamos logrando. Es algo que forma parte de la estrategia de comunicación de la empresa, y además supone una inspiración y una referencia para todo el sector. Está claro que a menudo cuesta encontrar el momento o los recursos para poder llevarlo a cabo, pero merece la pena. Compartir los hallazgos y las conclusiones de un proyecto es un proceso de reflexión y de autoevaluación que ayuda a asentar las bases de una práctica profesional sólida.

Urban-Centric Lighting. Proyecto de iluminación centrada en la salud: Parc del Molinet, Santa Coloma de Gramenet.
¿Cómo crees que los Cities & Lighting Awards ayudan a crear una comunidad internacional de referencia en el mundo de la iluminación urbana?
Funcionando como punto de encuentro e intercambio de ideas y formas de hacer, que es el lugar donde te das cuenta de que los objetivos que buscamos son comunes y compartidos: hacer buenos proyectos que ayuden a la gente a vivir mejor.

Foto de Grupo del encuentro LUCI Cities & Lighting Summit (Londres, 2025)
Y mirando un poco hacia adelante, ¿qué tendencias ves más relevantes para la iluminación de las ciudades y qué papel crees que jugarán premios como este en impulsar esos cambios?
Depende mucho de que se esté lanzando un mensaje coherente y de que no se pierda el criterio, la rigurosidad. Estamos buscando incentivar un tipo de proyecto proporcionado y honesto, que esté atento a la cultura y al espíritu del lugar, que escuche a la ciudadanía. No iluminar como lo haría una máquina o un algoritmo, sino ser coherentes al establecer las prioridades de un proyecto y poner atención al detalle en la aplicación de los criterios escogidos. Tomar decisiones complejas con sentido y empatía, sabiendo que afectan a las personas y a su bienestar, y que habrá que hacer sacrificios y revisar expectativas. Teniendo en cuenta que a veces, como humanos, podemos equivocarnos.
